¿Karl Marx se convirtió en capitalista?
La República
Popular de China es gobernada, en la actualidad, por el Partido Comunista
Chino. Cualquier persona podría pensar que esto significa que dicha nación
tiene una vida controlada totalmente por los altos funcionarios; cosa que es absolutamente
cierta sin embargo, las reglas del juego han cambiado últimamente.
En una
investigación realizada por el periodista y escritor argentino, Andrés
Oppenheimer se descubrió que China logró un importante crecimiento para su riqueza
debido a la gran apertura económica que el gobierno comenzó a implantar
aproximadamente en el 2004.
Dicha apertura
consistía en captar inversiones extranjeras que se tradujeran en el
asentamiento de compañías multinacionales que al no atacar la soberanía del
país contribuyeron a que el 60% de la industria se encuentre en manos de
privados.
Debido a lo
anterior China a logrado sacar de la pobreza a aproximadamente 250 millones de
personas, dando como resultado una baja en los índices de violencia y
delincuencia. Todos los factores positivos de este país asiático le han dado
una imagen internacional importante, llevándolo así a convertirse en una de las
potencias mundiales,
En contraparte se
encuentra América Latina, donde la desintegración social y la falta de
nacionalismo nos ha llevado a la fuga de capitales extranjeros. Nuestros
líderes creen que abrirle las puertas a otras naciones sería quitarle la
capacidad al país de lograr sus metas, cosa que Andrés Oppenheimer repudia en
su publicación.
Mayor libre
comercio, mayor apertura económica y menos discursos que tergiversan la
realidad es lo que las naciones latinas necesitan. Así como los políticos
chinos lo plantearon, los únicos responsables del crecimiento o ruina de una
país es el país mismo. Por lo
consecuente, es importante que dejemos la venda de los ideales gubernamentales y
comencemos a cambiar aquellas cosas que truncan el proceso de bienestar social.
Definitivamente,
Karl Marx no se convirtió en capitalista simplemente innovó y se reinventó.
